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Día de la Memoria

Publicado el 23/03/2021 en Actualidad

En el marco de la conmemoración del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia conversamos con el jesuita Gustavo Morello, doctor en Ciencias Sociales e investigador en temas referidos a la transformación religiosa en América Latina y las relaciones entre religión y política en la historia reciente de la región. Entre otros títulos, Morello es autor de Cristianismo y Revolución. Los orígenes intelectuales de la guerrilla argentina (EDUCC, 2003) y Dónde estaba Dios. Católicos y terrorismo de Estado en la Argentina de los setentas (Ediciones B, 2014). Actualmente es profesor en el Departamento de Sociología del Boston College (EE.UU.).

Investigaste mucho sobre esta época de la Argentina ¿cómo la recordás vos y cómo creés que la perciben los más jóvenes?

Para muchas generaciones que lo vivimos es un recuerdo y una reconstrucción de cosas que teníamos en nuestra memoria pero como piezas separadas de un rompecabezas. Para mí fue poner en contexto recuerdos y memorias que tenía y darles sentido dentro de la memoria colectiva. Para las generaciones que hoy tienen 20 o 30 años evidentemente aparece como algo más lejano pero como una parte de nuestra historia que tiene consecuencias.

¿Cuáles son las luchas de los jóvenes de hoy?

Hoy se puede decir que están en dos luchas que siguen teniendo que ver con la expansión de derechos pero con otras causas, porque el mundo ha cambiado. Por un lado, lo que tiene que ver con derechos sexuales y reproductivos y por otro, medioambientales. Si se compara con los 60s o 70s yo creo que la juventud está comprometida políticamente pero de una forma diferente.

Hay muchas formas de interpretar esta parte de nuestra historia.

La historia siempre se escribe desde el presente. Yo escribo desde las víctimas y las personas que sufrieron la violencia política. Hoy es difícil hablar de este tema sin generar una discusión porque existen reacciones a favor y en contra. Son distintas formas de aproximarse a un hecho que ocurrió en nuestro país y que debemos conocer; sobre todo las circunstancias que nos pusieron en ese momento para evitarlas. A veces no del mismo modo, pero hay una decadencia de las instituciones; desencanto de los modos democráticos; cosificación u objetivación del otro que me permiten no respetar sus derechos. Esa dinámica es importante tenerla presente para que nunca vuelva a repetirse.

Los derechos humanos son para todos, siempre. Otra lección que hemos aprendido es la inclusión.

Entonces este día tiene que ver con recuperar memoria y hacer presente lo que nos pasó para evitar que vuelva a suceder.

Sí, lo fundamental a destacar son las víctimas, gente que ha sufrido de distintas formas y toda la población que vivió ese momento de terrorismo de Estado. Yo hablo de terrorismo de Estado porque esto comienza bajo el gobierno democrático más votado de la historia argentina que es el que empieza a perseguir opositores. Es importante tenerlo presente, no para señalar signos políticos porque no hay en la historia argentina partidos políticos que le hayan escapado a la violencia. Ahí hay una forma de hacer política que es a la que tenemos que renunciar. Lo otro es que no es algo que nos impusieron sino que fue un producto de un cúmulo de cuestiones sociales y políticas que como sociedad no supimos manejar. Hay que estar atento a evitar la demonización del otro; la desconfianza, el socavamiento y el desprecio por las instituciones democráticas; el manejo de la prensa operando en funciones políticas es algo de lo que hay que ser críticos.


El Dr. Gustavo Morello, SJ, profesor en el Departamento de Sociología del Boston College.

¿Qué aprendimos y cómo se refleja todo esto en nuestro aquí y ahora?

Una gran enseñanza ha sido la valoración de la institucionalidad democrática. Hubo momentos de disturbios institucionales como la crisis del 2001 pero se resolvieron desde las instituciones democráticas.

Otro tema es que los derechos humanos son para todos, siempre. No se pueden poner excepciones. Si uno empieza a justificar la violencia sobre un adversario político eso después se hace imposible de frenar, se desboca. No se puede tolerar la violencia como un modo de hacer política.

Tal vez otra lección que hemos aprendido es la inclusión. Si aquella política tuvo que ver con la exclusión y demonización del otro, las políticas de inclusión de distintos sectores en la sociedad son más problemáticas pero generan que el consenso que se va construyendo sea más grande y sólido.

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