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Síndrome Urémico Hemolítico

Publicado el 06/08/2019 en Noticias UCC

19 casos de Síndrome Urémico Hemolítico ya se presentaron en Córdoba solo en el primer semestre del 2019, superando así los 18 que hubo a lo largo de todo el 2018. La Dra. Verónica Selva, nefróloga pediatra de nuestra Clínica Universitaria Reina Fabiola, y la Mag. Yanina Grumelli, docente de la carrera de Tecnología de los Alimentos, nos brindan detalles sobre la enfermedad, síntomas, prevenciones, signos de alerta, tratamiento y más temas a tener en cuenta.

¿Qué es el SUH?

Es una enfermedad transmitida principalmente por alimentos o agua contaminados por la bacteria Escherichia coli, productora de una toxina que se denomina Shigatoxina cuyo principal reservorio es el intestino del ganado vacuno. De llegar al intestino humano, puede producir daños importantes en muchos órganos, principalmente en los riñones, sistema nervioso central y la sangre. Cualquier niño puede padecer esta enfermedad.  Los grupos más afectados son los menores de cinco años, en especial de 2 a 4, aunque se registran casos en otros de mayor edad y adolescentes.

¿Qué signos de nuestros niños deben alertarnos?

Se presenta generalmente a continuación de un episodio de diarrea (90%) con o sin sangre. Puede acompañarse de vómitos, dolor abdominal, fiebre, palidez generalizada como expresión de anemia por destrucción de los glóbulos rojos y disminución de la eliminación de orina que puede ocurrir por deshidratación y/o por alteración de la función renal debido a la enfermedad. Ante el primero de estos síntomas, la recomendación es consultar inmediatamente a un profesional.

Prevención

La cantidad de microorganismos ingeridos para producir síntomas es muy baja, razón por la que los cuidados deben ser responsablemente sostenidos durante la preparación de alimentos, evitando la posible exposición a la bacteria. Habitualmente los alimentos contaminados son: carne molida, productos cárnicos crudos o insuficientemente cocidos, hamburguesas, embutidos fermentados, morcilla, leche no pasteurizada, yogur, quesos, mayonesa, papas, lechuga, brotes de soja y alfalfa, jugos de manzana no pasteurizados y agua. Es importante tener en cuenta que estos microorganismos resisten la congelación y la acidez.

Recomendaciones

 Asegurar una correcta y homogénea cocción de la carne. La bacteria se destruye al superar los 68°.
 Especial atención en la carne molida, ya que generalmente se cocina bien la parte superficial pero no el interior, donde está viva la bacteria.
 No mezclar cubiertos con los que se cortó la carne cruda, como así también evitar el contacto de esa carne con otros alimentos.
 Lavar cuidadosamente frutas y verduras, y consumir lácteos y jugos de fruta correctamente pasteurizados.
 Evitar el hacinamiento en lugares cerrados y lavarse las manos con frecuencia, en especial tras el contacto con animales o luego de ir al baño.
 Ante la sospecha, no indicar antibióticos o remedios caseros, ni asistir al colegio o trabajo hasta descartar la infección.
 Consumir agua potable, ante la duda hervirla o agregar dos gotas de lavandina por litro de agua, agitar y dejar reposar 30 minutos antes de ingerirla.
 Organizar las compras dejando para el final los alimentos frescos y congelados, de manera que permanezcan fuera del frío la menor cantidad de tiempo posible.
 No comprar alimentos sin fecha de vencimiento, marca o números de registro, ni aquellos cuyo envase se encuentre en malas condiciones (latas o tetrapack abollados o hinchados, o bolsas plásticas rotas).
 No permitir expendio de alimentos sin guantes o luego de haber manipulado dinero.

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