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Desarrollo personal

Publicado el 22/02/2019 en Administración y Economía

Según un trabajo de la consultora Gallup las personas que se enfocan a sus fortalezas tienen seis veces más compromiso con su trabajo y tres veces más calidad de vida que aquellos que no lo hacen. Los individuos que practican el autoconocimiento, así como los que ponen en marcha planes de desarrollo enfocados en sus talentos y pasiones, tienen mayor probabilidad de poder vivir una vida plena ya sea profesional o personal.

En esta nota te invitamos a invertir 15 minutos en reflexionar acerca de 2018 y planear tu 2019 enfocándote en tus fortalezas.

Como apunta el dicho, donde hay crisis hay oportunidades y está claro que 2019 será un año electoral y de crisis continua. Posiblemente a fin de año hiciste tu balance, pudiste reflexionar acerca de dónde estás en materia de tu desarrollo personal y profesional.  En este momento, pensando en el 2019 y en base de lo que pasó en el 2018 podemos formatear un pequeño plan de desarrollo a fin de poder alcanzar tus desafíos profesionales y personales. La idea de este artículo es la de darte algunas sugerencias para ello.

El primer paso es pensar en el 2018, ¿cómo pasó ese año, qué cosas logré? ¿Cómo invertí  mi tiempo? ¿En qué me fue bien? ¿Dónde quizás no tan bien y quedaron cosas pendientes? ¿Qué cosas disfruté hacer, qué nuevas amistades y conocimientos ingresaron a mi vida? Es una época de balances donde renovar la esperanza y mirar en forma positiva el futuro es clave para continuar construyendo desde lo positivo, así  como cambiar aquellas cosas o situaciones donde no pudimos concretarlas.

Sin duda 2018 fue un año intenso en el que la devaluación nuevamente tocó nuestra economía. Para 2019, también se pronostica un panorama recesivo pero que a la vez se presenta interesante y con oportunidades. Estar preparado para aprovecharlas es la llave para un desarrollo personal sostenible y enfocado en nuestro bienestar personal.

 “Lo que no se mide no se mejora” es una frase de cabecera en la gestión de la mejora continua, y lo que te propongo ahora, es un ejercicio corto que no te llevara mucho tiempo, para evaluar cómo te fue en el 2018 y sentar las bases para encarar el 2019.

Buscá un momento en el que puedas estar unos quince minutos sin interrupciones en tu día, y que a la vez tu energía esté alta. Puede ser a primera hora de la mañana, o quizás después del desayuno.

Pensá en tres resultados significativos a lograr en el 2019, acá el desafío es enfocarte en los resultados concretos más que en actividades, pueden ser laborales, sociales, de educación, deportivos, o de cualquiera de las dimensiones que son importantes en tu vida. Para cada uno de estos logros, escribí cuales fueron los talentos o fortalezas personales que pensás que contribuyeron a que esos resultados fueran significativos para vos, y cómo esos resultados te ayudaron a tener un mayor estado de felicidad o bienestar. Pensá también en quiénes fueron las personas claves que ayudaron a estos logros y cómo esa ayuda mejoró la confianza entre ambos.

Camino al desarrollo personal

De este simple ejercicio, vamos a sacar una serie de acciones que te pueden ayudar y notarás que, enfocándote en tus talentos y pasiones, podrás continuar tu camino de desarrollo personal, profesional y educativo para continuar creciendo en tus fortalezas, porque allí está la clave para un desarrollo sostenible personal que impacta en tu bienestar.

Primero, identifica cuáles son las fortalezas que te ayudaron a alcanzar dichos logros. Se trata de poder saber cuál es tu diferencial o valor donde tu desempeño genera resultados superiores, señales de momentos de fluir que tuviste, esos momentos donde el tiempo pasa sin darte cuenta, donde te encontraste disfrutando de ese momento y a la vez el resultado final fue extraordinario, ¿Que estabas haciendo?  ¿Qué  conocimientos o habilidades estabas usando?

Así, para cada uno de los tres resultados significativos, encontramos dos o a lo sumo tres fortalezas que tenemos (que pueden estar repetidas). Identifícalas y reconócelas.

Segundo, mira los nombres de las personas que fueron claves y tomate el tiempo de agradecerles por su ayuda y guía: una llamada telefónica, una invitación a un café y pequeño detalle o gesto dando las gracias por su contribución y ayuda. Este ejercicio tiene un enorme poder a la vez que te ayuda a ir solidificando tu red de personas de tu círculo de confianza.

Tercero y último, y mirando el 2019, pensando en mejorar aquellas fortalezas identificadas en el primer paso, ¿Qué cursos, libros, con qué especialistas o expertos puedes relacionarte o buscar para profundizar en el tema, qué proyectos puedes encarar para volverte mejor y más experto allí donde ya tienes un diferencial? ¿Qué nuevas dimensiones puedes agregar a esa fortaleza? Por ejemplo una nueva tecnología o forma de realizar las cosas, nuevos grupos o clientes que valoren o necesiten de esa competencia o habilidad. También podés hablar con tu jefe o socios para unirte a algún proyecto donde esa competencia o habilidad sea valorada o requerida.

Fuera de tu trabajo habitual o en diferentes círculos donde quieras ingresar, armá un plan corto usando la estructura (5w1h) o sea qué, quién, cuándo, cómo, dónde y por qué, para plasmar este plan y seguirlo en el 2019.

Muchos de los conceptos aquí explicados vienen de la Psicología Positiva y de los trabajos del Dr. Seligman. 


Por MBA Alejandro Gabriel Fernandez Floriani. Docente del curso Desarrollo Profesional y director de nuestra Licenciatura en Administración de Empresas.

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