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Apostar a la ciencia

Publicado el 03/11/2016 en Noticias UCC

En el marco de la entrega por parte de la UCC del Doctorado Honoris Causa al Dr. Gabriel Rabinovich, el bioquímico e investigador cuyos estudios permitieron el diseño de nuevas estrategias terapéuticas en distintas enfermedades nos contó sobre sus descubrimientos y la importancia de apostar en la ciencia.

El descubrimiento en el que se basa su investigación tiene que ver con una proteína del sistema inmunológico. ¿nos puede contar en qué consiste y porqué es tan importante?

A esta proteína, llamada galectina 1,  la identificamos en el sistema inmunológico acá en Córdoba por primera vez en 1992. Tiene la particularidad de que se la puede considerar como un héroe o un villano al mismo tiempo, como un yin y un yan. Por un lado se comporta como héroe en nuestro sistema inmunológico porque cuando nos invade un virus o crece un tumor en nuestro organismo, nuestras defensas activan linfocitos que actúan como un ejército  para poder defendernos. Esos linfocitos vuelven a su estado basal cuando ya desapareció el enemigo o cuando el grado de activación ya no es tan grande. Esta proteína se ocupa de eso, de volver a la normalidad estos linfocitos matando a aquellos que han aumentado su cantidad. La tenemos en nuestro organismo, en distintos tejidos,  en cantidades moderadas pero cuando un  tumor crece esta proteína se expresa en mayor cantidad y la utiliza para matar a aquellos linfocitos que quieren matar al tumor. En este caso, cuando un tumor la toma y expresa tanta cantidad, se comporta como un villano. En cambio, en situaciones normales se comporta como héroe. Entonces lo que razonamos es: si un tumor produce esta proteína para matar a los linfocitos T antes que estos maten al tumor, ¿cómo  podríamos hacer para bloquearlo? Entonces generamos un antagonista, un anticuerpo que bloquea esta proteína para que las defensas, las células T, puedan matar al tumor. Lo que se hace con ese anticuerpo es inhibir a la proteína para que el linfocito pueda matar al tumor.

En el caso de enfermedades autoinmunes como la artritis, esclerosis múltiple nos dimos cuenta que los pacientes tienen poca cantidad de esta proteína. En ellos se comporta como héroe entonces buscamos cómo hacer para aumentar su cantidad y así fue como diseñamos una especie de súper galectina. Es la misma proteína pero potenciada para que no se degrade y para que pueda matar con más fuerza a esos linfocitos que están causando el daño.

¿En qué estadío se encuentra actualmente esta investigación?

Este es un momento justo porque ya estamos muy preparados para poder ofrecer el producto. Se trata de una investigación de más de 20 años en la cual pudimos generar los agonistas y antagonistas. Pero la ciencia aplicada solo puede existir cuando hay un conjunto de ciencia básica detrás que la empuja. Por eso, desde ese lugar, nosotros estamos seguros y contentos de lo que logramos. Muchas de las cosas que pasa en este rubro es la falta de producibilidad de datos, muchos laboratorios trabajan en un tema pero luego no se pueden reproducir. Después que demostramos que galectina 1 suprimía enfermedades autoinmunes o que era bueno para aumentar la respuesta autoinmune en cáncer hubo varios laboratorios que tomaron el tema y reprodujeron nuestros resultados. Eso nos dio mucha fuerza para seguir adelante. También hay algunas propuestas conversadas con CONICET, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, y hasta con el presidente de la Nación hace algunas semanas.  Nuestra apuesta es que no pasen más de cinco años para que esté desarrollado.

Su investigación es clave para luchar contra varias enfermedades pero sobre todo una de las más temidas. ¿Dimensiona realmente la importancia de su trabajo y de las expectativas que de alguna manera se genera en la sociedad?

Es necesario aclarar que nosotros no hablamos de curar. Una de las más importantes estrategias en  la ciencia y la medicina es la inmuno oncología, que apunta a tratar de bloquear mecanismos de escape para poder aumentar la respuesta inmunológica. Entonces lo que se hace es cronificar la enfermedad, es decir que pacientes que tenían un mal pronóstico ahora tienen una posibilidad de beneficiarse de esta terapia. Nosotros lo que hemos conseguido es que un 30% de esos pacientes beneficiados ahora pasen a ser un 50%, 60% gracias al bloqueo de otro mecanismo de escape.

La verdad que por ahora prefiero sentirme relajado y contento con la historia que se pudieron reproducir los datos. Para un científico esa es una satisfacción muy grande. Prefiero sentir tocar la tierra, hacer lo que se puede tratar de que sea un granito de arena que aporta, tratar de que sea un comienzo de nuevos sueños y proyectos.

El año pasado anunciaron en una de las publicaciones más importantes como Cell un nuevo descubrimiento.

Demostramos que galectina 1 también le ayuda al tumor a formar vasos sanguíneos para llevar oxígeno para vivir. Entonces si la bloqueamos tenemos dos efectos en uno: se elimina la muerte del linfocito T que mata el tumor y también se evita la formación de esos vasos sanguíneos.

Usted es uno de los pocos que se ha quedado en el país teniendo grandes posibilidades de desarrollarse y perfeccionarse en el exterior. ¿Por qué se quedó?

Podría decirte varias respuestas elegantes pero voy a responder de la manera más sincera. La verdad es que soy muy apegado a mi gente, mi país, amigos y familia. A mi me dio mucha satisfacción haber podido desarrollar este proyecto desde mi país y poder llevarlo afuera. Que Harvard o Stanford se interese y quiera colaborar con nosotros, hacer al revés la historia. Eso me da la tranquilidad de poder ir a dormir todas las noches en paz. Obviamente el sueño de mi vida es ver que un paciente mejore su enfermedad en base a mi investigación. Con eso ya me puedo ir tranquilo de este mundo. También me siento muy contento de haber formado recursos humanos. A partir de este trabajo se dirigieron muchas tesis doctorales, en los laboratorios trabajaron y trabaja mucha gente. Pude colaborar con gente del país, de Córdoba fundamentalmente porque yo soy cordobés. Aprendí mucho de ellos especialmente de quienes fueron mis mentores, Carlos Landa y Pablo Riera. Una de las cosas que más alegría me da es poder viajar al interior, he estado hace poco en Jujuy, Tucumán, Corrientes. Creo que esto genera la idea que desde acá también se puede.

¿Cómo impulsar o incentivar a los jóvenes a que se interesen por la ciencia y la investigación?

Primero me gustaría contarles las crisis por las que pasé, también que sepan que no hay que ser increíblemente inteligente para hacer ciencia. Yo creo que hay distintos tipos de científicos y lo que hay que valorar es el talento, lo que puede poner cada uno de sí. Creo que la ciencia es tan amplia que siempre puede haber un lugar, lo único que si es fundamental es el hecho de tener curiosidad. Esa cosa naif de querer ver y comprender la realidad. Yo me acuerdo cuando no me salían las becas o cuando perdía concursos y todas las frustraciones por las que pasé. Ahora me gusta contar estos fracasos porque quizá sin ellos no hubiera pasado nada, no hubiera hecho los cambios que eran necesarios para salir adelante. No hay nadie bueno o malo sino que cada uno debe buscar su talento.

¿Cuál es el rol de la educación, y en especial de las universidades, para el desarrollo de la ciencia?

Para mí fue crucial el desarrollo universitario en Córdoba. Se respira mucho eso, entre la Universidad Nacional y Católica creo que es fantástica esa atmósfera académica, soñar alto, la preparación que te da la Universidad para tener una amplitud mental sobretodo en la carrera que yo estudié. Porque la bioquímica te permite tener una idea amplia de la química pero también de sistemas biológicos y de salud humana y también te da la posibilidad de estar en hospitales y poder comprender la realidad social y no estar alienado en un laboratorio haciendo experimentos sin comprender lo que sufre la gente. Por eso creo que la universidad tiene que atender tres focos, lo académico, lo científico y lo social. Y los tres deben interrelacionarse y no taparse entre sí. Lo bueno que tiene Córdoba con estas dos Universidades es que focaliza en estas tres cosas.

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