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La pandemia como oportunidad


Publicado el 02/12/2021 en Académicas

Natalia Hernández es de Río Cuarto. Terminó de cursar la carrera de Abogacía en nuestra Universidad en 2006, pero por diversos motivos le quedó pendiente una materia para recibirse. Después de 16 años y pandemia de por medio emprendió el reto de rendirla y en 2021 recibió su título. En esta nota nos cuenta la historia.

La abogacía siempre me pareció una carrera interesante y con un abanico de posibilidades muy grande y variado en cuanto a lo laboral, pero en aquel momento de decidir me apasionaba la moda y quería ser diseñadora de indumentaria. En ese entonces, no existía la opción de realizar esa carrera a nivel universitario, así que me decidí hacerlo como hobbie y cursé toda mi carrera de Abogacía. Finalmente me dediqué por completo a mi emprendimiento textil y y así fue que me quedó pendiente la última materia por rendir desde 2006 ¡hasta que vino una pandemia!

En la actualidad soy coach. Luego de dedicarme varios años a la moda y buscando una herramienta para potenciar mi equipo de trabajo, descubrí el coaching y me fascinó, así que me puse a estudiar sobre eso. Mi actividad fundamentalmente consiste en trabajar las herramientas que nos brinda el coaching de una manera distinta y más efectiva en empresas e instituciones, acompañando a los distintos equipos de gestión. Creé un modelo para mi método al que puse el titulo de Pausas Disruptivas y apunta a que, desde la sorpresa, el juego, y la propia vivencia o experiencia, las personas fortalezcan su propia singularidad. Así es como todos los miembros de un equipo pueden alinear esas fortalezas hacia las aspiraciones que tengan, creando acciones colectivas para lograr cambios sustentables y sostenidos en el tiempo. 

Hoy puedo ver que todos los pasos que fui dando me llevaron a esto, y le encuentro mucho sentido. Desde la moda, buscando que cada prenda realce las cualidades de quien la viste, como toda la formación que tuve en la Facultad, en valores y también académicamente. Materias como filosofía, sociología, antropología, derecho natural, y teología, fueron una base que enriqueció muchísimo mi formación como coach, la oratoria, ese entrenamiento para hablar en público que tuve por rendir todos los finales orales en la facu, la lectura, la constancia y dedicación que requiere esta carrera… Todos, fueron ingredientes que aportaron muchísimo a quien soy hoy y, sobre todo, a mi trabajo.

Recuerdo con mucho cariño los años en la Universidad, vivir en Córdoba, los amigos, los pasillos, y lo contenidos que nos sentíamos los que veníamos de otras ciudades. También recuerdo especialmente a algunos profesores que despertaron en mí el pensamiento crítico y la curiosidad. Esos vínculos y experiencias, imprimen ese sello que deja la Católica en cada uno de los que pasamos por ahí.

Se puede decir que soy una egresada de la virtualidad porque para mí fue una oportunidad. Gracias a ella y al stop obligado de la pandemia me recibí, si no tal vez nunca lo hubiera hecho. Preparar la materia fue una experiencia novedosa y distinta porque hay muchísima información en la web, lo que hace más dinámico el aprendizaje. Cuando me cansaba de leer, veía un video del tema en youtube o escuchaba un podcast.

Para los estudiantes de hoy, mi mensaje es el siguiente: Podes estar convencido/a de que lo que estás estudiando va a ser tu profesión para toda la vida, ¡o no! y tener muchísimas dudas y miedos. Lo importante es que en la búsqueda de tu destino nunca dejes de formarte; estudiar; interesarte; comprometerte; innovar, aunque parezca que todas esas piezas no tengan relación alguna, luego en algún momento a todos esos pasitos que fuiste dando, con errores y aciertos, se les encuentra un sentido.

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